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Si consideramos que nuestro mundo interior debe funcionar con unos mínimos “necesarios” y si pretendemos no caer en la flaqueza de la avaricia inmaterial, no debemos dudar en ser generosos incluso con nuestras necesidades abstractas.
La avaricia inmaterial también destruye las sendas que vamos trazando para intentar ser felices.
El Argonauta Enmascarado.
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